Cuando compramos unos zapatos blancos, lo primero que pasa por nuestra mente es lo sucios que estarán para al menos la siguiente semana; pero no todo es dolor de cabeza, pues descubrimos maneras sencillas y súper fáciles con las que puedes resolver estos problemas y desde luego mantenerlos en su color original.

Antes que nada, te recomiendo conservar la caja de tus zapatos y guardarlos ahí después de usarlos, pues el polvo o algunos insectos podrían acabar con ellos.

1.- Para el primer método solo es necesaria una toalla, agua caliente y detergente para lavar platos. Mezcla dos cucharadas del detergente en un litro agua tibia; humedece la toalla con la mezcla y  da un masaje por toda el área percudida del zapato, esto removerá el polvo y la tierra acumulada.

2.- Si la suciedad es muy profunda, necesitaras una solución más compleja, y para está requerirás: Media taza de vinagre blanco, un cuarto de taza de bicarbonato de sodio y un cepillo.  Mezcla el vinagre y el bicarbonato. Quita los cordones y cepilla uniformemente el zapato, poco a poco notaras que las manchas desaparecen, después solo deja secar.

3.- Si tienes tiempo; en un recipiente amplio, revuelve en agua  un poco de cloro y dos cucharadas de bicarbonato, mete tus zapatos ahí por media hora y después lávalos con jabón neutro, enjuágalos y déjalos secar.

Una vez limpios, puedes usar una cera para darle brillo y retocarlos con pintura especial. ¡Quedaran como nuevos!

TIP: Si la suela comienza a tornarse amarillenta, puedes  cepillarla con un poco de pasta dental y después enjuagar.

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