I Said Yes: El Vestido

Como si no fuera lo suficientemente difícil encontrar al chico correcto, llega otro reto en la vida de una “bride to be“, y eso es el famoso problema del vestido.

Desde hace como 2 años estoy involucrada en el tema de los vestidos de novia,  no porque sea una obsesionada del tema, sino porque tenía un proyecto importante donde tenía que diseñar un vestido de novia desde cero. Todo el proceso fue muy agotador ya que debía tener la idea muy clara en mi cabeza, hacer los bocetos, patronar perfectamente, cortar, hilvanar, probar el vestido para que todas las piezas queden unidas correctamente, bordar a mano, pasar a máquina, coser a mano los últimos detalles, etc. Obviamente no estoy contando todas las veces que me equivoqué o por accidente corté el vestido con la máquina “over” y tuve que volver a empezar desde cero 3 veces que por cierto la primera vez que arruiné el vestido lloré de impotencia y la segunda vez simplemente la hice bola y la guardé en el fondo de un cajón porque ya no quería saber más sobre el tema. En pocas palabras, he visto cientos y cientos de modelos diferentes que me han gustado pero ninguno enamorado. I002
Hace unas semanas fui a mi primera prueba de vestido de novia, obviamente mi mamá estuvo conmigo. Es chistoso lo bien que nos llevamos y lo bien que la pasamos cuando estamos juntas, de verdad fue un gran momento para nosotras.
Cuando llegué, confirmamos los detalles del vestido que estaba buscando y luego nos hicieron pasar a una sala que era solo para nosotras, había como un tipo camerino, un montón de vestidos que me tenía que probar, un gran sillón y algunos pañuelos en la mesa de la esquina, que sabía que mi mamá le daría uso en cualquier momento. De reojo vi que varios de los vestidos tenía crinolina, obviamente me horroricé y automáticamente en mi mente me negaba a probármelos pero decidí no discriminar a ningún vestido y probarme todos los que pudiera, porque algo que he aprendido es que uno nunca sabe si ese será el ideal hasta que te lo pruebas y le das vida al vestido.

El primero que me probé fue algo súper fuerte porque la chica que me ayudaba se emocionó un montón y me puso un  velo larguísimo, crinolina debajo del vestido, etc. La verdad es que me daba curiosidad ver cómo me vería con todo eso, al final cuando me vi al espejo me sentí como en un festival de primaria de fin de curso, o sea me sentía disfrazada o que estaba dentro de una botarga. Obviamente no estaba para nada cómoda pero a pesar de que el vestido me hacía aparentar un mega cuerpazo de infarto me lo quité y seguí en la búsqueda del indicado.

Pasaron dos horas, me probé  8 vestidos hermosos, deje de respirar al ponerme los vestidos (por cierto me hacían una figura de ensueño) y mi mamá sorprendentemente no hizo uso de ningún pañuelo. Al final salí con las manos vacías porque ninguno me hacía sentir yo, aparte siempre he creído que una de las cosas más importantes es ser la persona más auténtica que puedas ser, asi que continuaré con mi busqueda del vestido ideal. 006

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Naye Cerón